sábado, 30 de junho de 2012

“Fragmentos. Poemas, notas personales, cartas” Marilyn Monroe


http://www.melibro.com/fragmentos-poemas-notas-personales-cartas-marilyn-monroe/

Que el mayor mito erótico del siglo XX, no tuviera nada que ver con la imagen de “rubia tonta” que representaba, era algo de sobra conocido.
Pero no es tan conocida su auténtica personalidad.Marilyn Monroe era una persona extremadamente frágil y sensible pero también culta, inteligente y con unos sólidos principios: luchó contra el racismo, la caza de brujas y fue la primera gran estrella deHollywood que creó su propia productora, dándole con la puerta en las narices a los grandes estudios hollywoodienses.
Antes de leer este libro  había leído en un fanzine un artículo firmado por una tal “Diana pornoterrorista” en el que me enteré, entre otras cosas, que de Miss Monroe, esa mujer poseedora de una belleza casi irreal, tenía un cociente intelectual de 200, se carteaba conEinstein y leía cinco libros a la semana. ¿Exageración? Parece ser que no. Ya cuando era una principiante de 20 años, poseía una biblioteca propia de más de 400 libros y a lo largo de los años cultivó la amistad o la admiración de gente tan dispar como Carson McCullersNorman MailerTruman CapotePasoliniKaren Blixeny un largo etc. sin olvidar que estuvo casada con Arthur Miller. Vamos que las fotos en las que se la ve leyendo eran más que una estrategia promocional.
Esa imagen intelectual aún no ha calado en el público llano por culpa de films como“Bus Stop” ( film que personalmente detesto ) y por su explosivo físico, pero Marilyn Monroe fue mucho más que la protagonista del mejor meneo de culo de la historia del cine, tal como se pudo ver en la memorable “Con faldas y a lo loco” de Billy Wilder ( ¿cuánta gente sabe que se trata de un remake de un film alemán de los años 30? ) Tony Curtis afirmó que él nunca dijo la famosa frase “Besar a Marilyn era como besar a Hitler” que tantos le atribuyen y que tanto ha distorsionado la figura de la actriz, nacida Norma Jean.
Con edición de Stanley Buchtal y Bernard Comment, y un magistral prólogo de Antonio Tabucchi, “Fragmentos” recoge todo tipo de antoaciones personales de la actriz. Hay que resaltar que muchas de esas notas están embarulladas, es difícil saber en algunas de qué hablaba realmente ( eso sólo podría saberlo ella. Pero pese a toda la confusión que desprende, más el acompañamiento fotográfico de primera categoría, se llega a vislumbrar como era ese enigma llamadoMarilyn Monroe, una persona proclive a la alegría y alejada de la felicidad, una contradicción andante.
Sus intereses artísticos, sus fracasados matrimonios ( su gran compañera fue la soledad ), sus sentimientos depresivos y delicados, sus contradicciones, frases de una dureza y lucidez inesperadas (“Todo el mundo lleva la violencia dentro. Yo soy violenta” ), otras que muestran grandesolación “…sé por la vida que no se puede amar a otra persona, nunca, realmente”) o desesperación ( “Vienen las formas de monstruos, mis más leales compañeros…”). Pero también fortaleza, ganas de vivir y de luchar, de no instalarse en la mentira aún cuando la realidad sea muy dura. De aprender, de formarse continuamente, de vencer la infancia traumática y represiva que sufrió.
¿Marilyn s esuicidó, fue asesinada o fue un triste accidente? Hay pensamientos suicidas, pero la lectura de estos textos también nos revela que no parecía alguien que fuese a rendirse. Libros como el de Donald H. Wolfe hablan claramente de asesinato por orden de los Kennedy, pero también como dice Tabucchi, “...de ella se podría decir que, como Sylvia Plath, se había suicidado porque era demasiado sensible y demasiado inteligente, y las personas demasiado sensibles y demasiado inteligentes sufren más que las personas poco sensibles y poco inteligentes y tienden a suicidarse ( eso lo sostienen tanto los psiquiatras como las estadísticas “).
Sucediese lo que sucediese, lo cierto es que casi 50 años después de su muerte,Marilyn Monroe sigue siendo demasiado sensible, demasiado inteligente, demasiado hermosa y demasiado especial. Y lo seguirá siendo hasta el fin de los tiempos. Y sobre fue, y será, demasiado diferente. Ella era consciente de esto y cuando en una de sus crisis, fue internada por error 5 días en un horrible centro psiquiátrico, dió muestras de ser muy digna, desafiante y con una fuerte personalidad. De ahí mi momento favorito del libro en la carta que le manda al Dr. Greenson relatando su terrible experiencia: “Me preguntaron por quyé me sentía “diferente”, de modo que decidí que si verdaderamente eran tan estúpidos tenía que darles una respuesta simple, de modo que les dije “es lo que soy”.
Parece ser que se preparan dos films sobre su vida, ambos protagonizadas por australianas. Una por Michelle Williams, que la pudimos ver en “Brokeback Mountain” y ex de otro malogrado artista, Heath Ledger, y la otra con Naomi Watts, una elección perfecta pues Watts aúna belleza, un rostro propio del Hollywood de antes, enorme talenta y gran inteligencia.
Un libro muy recomendable, pese a lo escueto de sus textos, para todo fan de Marilyn Monroe y también para todo curioso que quiera ver desmontados sus prejuicios sobre el mito.

Indicaciones y contraindicaciones: la aventura del psicoanalista





Indicaciones y contraindicaciones: la aventura del psicoanalista
por RICARDO D. SELDES


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Nuestros escritos toman su lugar en el interior de una aventura que es la del psicoanalista, en la misma medida en que el psicoanálisis es su puesta en cuestión.
J. Lacan, Escritos -El seminario sobre "la carta robada"
1. ¿Por qué sostener las Indicaciones y Contraindicaciones?
En principio constatamos los cambios que se han producido en el lazo de los psicoanalistas con el mundo en el que se instaló, con el psicoanálisis, y con su propio personaje. Tomamos prestada esta última expresión del cuestionamiento que Lacan hiciera de los médicos el 16 de febrero de 1966 [1]. El médico, el gran médico, había sido siempre una persona de autoridad, de prestigio. El analista también logró hacerse de ese lugar, en un espacio producido gracias a la decisión de Freud que contaba con el rechazo generalizado y hacía un buen uso de él bajo el nombre común de resistencias. En ellas encontraba la prueba de lo acertado del camino, mientras que su levantamiento banal implicó por ejemplo una severa crítica a Jung. Según Freud las resistencias desaparecían proporcionalmente al sacrificio de las verdades psicoanalíticas tan trabajosamente conquistadas. Su planteo es que el supuesto éxito del psicoanálisis se producía al precio de rendir sus armas ante las verdades que supo capturar[2].
Lacan se preguntaba por el límite en que el médico debe actuar y a qué debe responder cuando es seducido por la ciencia y llamado como científico fisiologista o para poner a prueba nuevos agentes terapéuticos de cualquier especie. Señala en forma contundente que es en el registro del modo de respuesta a la demanda del enfermo donde está la posibilidad de supervivencia de la posición propiamente médica. Responder que el enfermo viene a pedirnos la cura no es responder, pues la tarea precisa en cada oportunidad, la que debe realizarse con urgencia, es que no responda pura y simplemente a una posibilidad que se encuentre al alcance de la mano[3]. Suele ser irrecusable para el psicoanalista, captar en el gran rubro de Indicaciones y Contraindicaciones, que hay sujetos que vienen a demandarnos que los autentifiquemos como enfermos, que solicitan que los preserven en su enfermedad. Cuando Lacan así lo plantea, no está haciendo una exégesis del furor curandis, sino que desea resaltar la significación de la demanda, el sujeto que habla no puede no mentir.
En el momento que en la Universidad de Yale le preguntaron como elegía a sus pacientes, Lacan respondió que él no los elegía así tan simplemente, sino que ellos tenían que testimoniar acerca de lo que esperaban como resultado de su petición.
Y le damos toda la razón, ya que hemos comprobado, por la experiencia realizada en el equipo de atención de la Urgencia que hicimos existir[4], que la urgencia es un espacio electivo en donde se deciden las cosas, cuando el psicoanalista introduce la variable del tiempo, mejor dicho, su erótica. Y las cosas pueden transformarse.
2. No soy eso que creen
En el mundo de hoy en el que el Psicoanálisis tiene buena prensa y las verdades que produjo se han encarnado, quizás no en el mejor de los modos, en la cotidianeidad de la vida de las personas y en los fundamentos de las políticas de mercado que dicen que sí indiscriminadamente al goce, al deseo, a la palabra, al sentido, en el sí de una supuesta neutralidad benevolente del no juzgarás, [2] insistimos en manifestar que la intervención del analista con su presencia es esencial para marcar, no solamente el borde de lo analizable, el límite de lo posible y lo imposible, de lo conveniente y lo inconveniente, del riesgo[5], sino para imprimir una diferencia con la reivindicación del individualismo contemporáneo de los sujetos de su derecho a gozar.
Cuando decimos indicaciones y contraindicaciones sostenemos esencialmente que no se trata tampoco de satisfacer la demanda ofreciendo un auditor terapéutico para proveer a la palabra de una respuesta inmediata, ni de un diálogo que funcione como instrumento del bienestar de sutura de la falla subjetiva. Este espacio se puede definir como la demarcación de un tiempo diferente, la expresión de una respuesta Otra que instrumenta el psicoanalista, ante la demanda del sufriente, para poner al sujeto al trabajo, y causar que ese trabajo se sostenga, a contramano de los modos que cada sociedad va imprimiendo para contrarrestar las toxinas que el psicoanálisis introdujo.
El personaje del analista, bufón más que infatuado, se preocupa por la dimensión de la estafa que la misma palabra equívoco-mentirosa sugiere, el real que hace exsistir, es el que incluye la mentira. También debe enfrentarse al hecho de que la chifladura psicoanalítica, que llenó de sentido el malestar del sujeto contemporáneo con palabras deslumbrantes, queda culpablemente implicado sin poder retroceder, para sostener en cada oportunidad que sea preciso, el mordaz sostenimiento del apotegma "No soy eso que ustedes creen". La renovación del espíritu del psicoanálisis debe en todo caso ir en contra de lo que es su mal, esas grandes palabras, palabras no menos infladas por ser impuestas. Lacan mostrará también una diferencia con Freud: mientras éste fue aspirado por la noción del inconciente, que ubicó del lado de lo simbólico[6], palabras que hacen que uno no comprenda nada, Lacan dice haber sido aspirado por su propia práctica, de la aspiración por lo real. La cuestión que se mantiene es cómo puede ser que a partir del uso de ciertas palabras se llegue a tocar lo real del goce.
3. La necesaria implicación del psicoanalista
Es el objeto a lacaniano el que responde a la pregunta del estilo, y es la esencia de lo que hace al estilo del psicoanalista lacaniano. En su primera enseñanza, Lacan planteaba cómo en nuestra experiencia de analista, la subjetividad es ineliminable, en tanto se afirma por una vía que pasa muy lejos de aquella otra en la que se le podrían levantar obstáculos. Para el analista, la subjetividad es aquello que ha de hacer entrar en sus cálculos cuando se enfrenta con ese otro que puede hacer entrar en los suyos su propio error, y no tratar de provocar este propio error[7]. No nos deslicemos en obviedades, Indicaciones y Contraindicaciones señalan que la dirección que se alumbra en ese cálculo sobre el cálculo que incluye tanto al sujeto con su falta en ser como lo que lo colma, allí el analista no puede sino quedar enganchado en una experiencia que le exige pagar con su persona y con lo más íntimo de su juicio. Es la necesaria implicación del analista, en cuerpo y alma, inspirado por el resto de la cadena significante en una actitud provocativa que se aleja de los posibles desahogos de la conciencia[8] y se ubica llanamente en la dimensión de la verdad. El objeto a sería así el nombre de esa subjetividad del analista cuando es agente en el discurso analítico.
La práctica analítica es la experiencia que conlleva, para nosotros la aplicación a la terapéutica. François Leguil ha recordado en su reciente conferencia de Buenos Aires el hecho de que Freud haya inventado una clínica que no se distingue de la terapéutica, y enfatizó cómo la operación lacaniana restituye el espíritu original de la medicina, y se sirve necesariamente de la transferencia. Y es en virtud de la transferencia que suscita y de la que se responsabiliza, que el psicoanalista es un practicante y no un científico.
Tenemos el cálculo sobre un sujeto que calcula, y además el elemento libidinal que incorpora la transferencia. Se trata entonces de sostener el terreno propio de la demanda en la condición de la contingencia, y lo que Lacan presenta en su intervención a los médicos: que esa dimensión de restitución al valor original de la experiencia médica no tiene nada de idealista porque se trata de la relación con el goce del cuerpo.
En el número precedente de Papers hemos ubicado al arte del diagnóstico en psicoanálisis y hemos dado sus coordenadas. Leguil lo ha planteado de este modo: la clínica psicoanalítica no se hace con los diagnósticos porque no se hace sin ellos. Es exactamente el mismo no sin del que nos hablara Romildo do Rego Barros considerando el tema de nuestro próximo Congreso. El "no sin es una afirmativa pero deja algo indeterminado".[9]
4. Indicaciones y Contraindicaciones: una motivación ética
En ese lugar el analista debe dar una respuesta o, para decirlo mejor, no va sin su respuesta. Y la respuesta de Lacan, no sin diagnósticos, ha implicado en la contraindicación, una motivación ética. Nos referimos, por ejemplo a los sujetos que nunca se sienten culpables. Si se trata de los "católicos verdaderos" siempre está la chance de que en los encuentros llamados preliminares se los consiga hacer sentir culpables, para que, a partir de ello, sin la sensación de la absolución que brinda el aparato de la Iglesia, puedan ubicar su responsabilidad. Se puede incluso especular con que el sujeto siempre se siente culpable de lo real.
Si los canallas son sujetos sin un superyó que los atraviese y que sin embargo consultan a un analista es, como ha planteado J.-A. Miller, para aprender un saber técnico y quedar atontados para siempre convencidos que no hay nada tan fácil como engañar al Otro. [10]
La lista continúa con los japoneses, los ricos, los que no portan una demanda de algún tipo de sufrimiento...
En el seminario la Ética del Psicoanálisis leemos que los límites éticos del análisis coinciden con los límites de su praxis. Su praxis no es más que un preludio a una acción moral como tal, siendo la susodicha acción aquella por la que desembocamos en lo real. [11]
Si es verdad que el psicoanálisis lacaniano apunta a lo real, el nombre del fuera del sentido, también lo es que fuerza el goce al sentido para intentar elaborarlo, procurar desanudarlo. De este modo, y a la manera de un Witz, podemos definir que las indicaciones son la orientación a lo real cuando éste está concernido dentro de la cura. Cuando no hay modo de tocarlo con las palabras ahí tenemos la contraindicación.
5. Concluimos
En la intervención a los médicos con la que comenzamos esta contribución, Lacan concluye planteando que lo quieran o no, los médicos han quedado integrados al movimiento mundial (no existía la palabra global) de la organización de una salud que se vuelve pública y que impide cada vez más el mantenimiento de su función en el ámbito de lo privado, de lo que suele implicar el célebre secreto profesional. Es por demás llamativo que Lacan haya planteado a los médicos que reconstituyan lo sagrado de su antigua función. ¿Y para los psicoanalistas? continuar y mantener el descubrimiento freudiano. Como un misionero, dice Lacan, es decir como un estilo de vida ya que la antigua función del médico y la del psicoanalista no se limita al tiempo que uno le dedica a ello.
El psicoanálisis mantiene el problema de las indicaciones y contraindicaciones dentro de su órbita y no cede a que los aparatos del poder lo descalifiquen. Más de 100 años de prácticas y resultados nos autorizan a definir junto con el que sufre de su cuerpo o de su pensamiento los procedimientos oportunos para tratar su síntoma.


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N O T A S
1-
Lacan, J - Psicoanálisis y Medicina en Intervenciones y Textos. Ed. Manantial.
2-
En Historia del movimiento psicoanalítico Parte III.
3-
Lacan J. Op.cit.
4-
La Urgencia Subjetiva. El psicoanalista en la práctica hospitalaria. Ricardo Vergara Ediciones Año 1989.
5-
Según la visión de Niklas Luhmann en El concepto del riesgo.
6-
Lacan J. Palabras sobre la histeria: este simbólico, son palabras y, en el límite, se puede concebir que unas palabras son inconscientes.
7-
Lacan, J. Seminario V Las Formaciones del Inconsciente Paidós - pág. 108.
8-
Op.cit. pág. 109.
9-
En el paper # 5, Sem standard mas nao sem principio.
10-
Miller J-A. El síntoma como aparato – En El síntoma charlatán –Paidós – Págs. 30 a 33.
11-
Lacan J. Seminario 7- Clase del 25/11/59 Placer y Realidad. Editorial Paidós, pág. 32.


quarta-feira, 27 de junho de 2012

El caso Marilyn Monroe



En nombre de Norma Jeane Mortensen
Berlin, Junio 2011

INTRO: 56 días con Marilyn
No tengo nada en común con Marilyn Monroe, salvo el que hemos compartido 56 días en la tierra. Y la transferencia al psicoanálisis, y es por ésta razón que quise escribir algunas reflexiones cuando una participante de mis grupos de lectura, me hizo recordar de que en EE.UU. y también en Alemania, se había instalado una crítica negativa hacia el psicoanálisis tras la muerte de Marilyn. Al revuelo periodístico que se produjo tras el trágico desenlace, contribuyó el hecho de que su analista fue una de las últimas personas que la vio con vida y uno de los primeros en encontrarla muerta.
Durante su vida, Marilyn no solo pidió ayuda e inició tratamientos con cuatro analistas diferentes, sino que sostenía una transferencia hacia el psicoanálisis en general.
Este hecho me causó la lectura de diferentes textos sobre la actriz y me sorprendió descubrir que además de su último analista, Dr. Ralph Greenson, aparecen en torno del caso nombres como los de Anna Feud, Mariane Kris (esposa del analista de los ¨sesos frescos¨ ) , Wilhelm Stekel, Otto Fenichel, Max Schur ( quién fue el médico personal de Freud ).
Mucho se ha escrito sobre Marilyn, su trayectoria artística, el mito, incluso el misterio. Trataremos de descifrar algo de la Marilyn psiconalítica, y para ello consultaremos a quienes fueron sus analistas.
Tampoco me enredaré en la cuestión de si en su trágico final, se trató de un suicidio o de un asesinato, prefiero al respecto quedarme con las palabras de Truman Capote, amigo de Marilyn: fuela muerte quien la mató.Nadie más,ni ella ni nadie. Y en todo caso, suicidio o asesinato, habría que tratar de pensar su responsabilidad sobre su acto, su definitiva salida de escena.


ACTO I – nacimiento del nombre
Marilyn se fabricó un nombre.
Ella nació y creció sin saber con exactitud quien fue su padre.
Un lapsus en la partida de nacimiento anticiparía la posterior confusión.
Marilyn nació el 1 de junio de 1926. Su madre, Gladys, estaba en aquel entonces casada con Martin Edward Mortensen. Un error de quien confeccionó la partida de nacimiento hizo que quedara inscripta como Mortenson. La madre no estaba para advertir ni mucho menos ocuparse de corregir estos errores.
Que las dos vocales en juego, O y E, sean las que luego vehiculizarán su apellido, no debería pasarnos inadvertido.
La cuestión es que la madre mantuvo otras relaciones por lo que la figura del padre real quedó en la nebulosa. Padres imaginarios habrá varios. Pero del padre simbólico, el Nombre del Padre, y con su defícit, tuvo que vérselas Marilyn. Ella quedó de alguna manera capturada en la alienación del deseo de la madre y para intentar descubrir un camino hacia el propio deseo es que el caso Marilyn encuentra nuestro interés.
Poco después del nacimiento la madre la bautiza como Norma Jeane Baker, apelando al apellido de una pareja anterior a Mortensen.
Lo curioso es que si bien en la mayoría de las biografias se dé el nombre de Norma Jeane Bakercomo el verdadero nombre de Marilyn, ella misma utilizó durante muchos años el apellido Mortenson, lapsus incluído, para las cuestiones legales, y lo mantuvo hasta 1955.
No es en absoluto un dato menor, que en su nombre artístico, Marilyn Monroe, el apellido coincida con el apellido de soltera de la madre ! El nombre artístico lo empezó a utilizar a los 20 años y comohemos dicho, en 1955 lo inscribió como su apellido legal.
Es interesante este dato porque simultáneamente a que en público sostiene que su madre esta muerta (para no tener que hablar de la locura de la madre) sin embargo utiliza el apellido de la madre para hacerse el suyo propio, aunque como ya vimos, rescatando algunas letras del apellido paterno.

Acto II- la búsqueda de ayuda en el psicoanálisis
1955 podemos también señalarlo como el año del comienzo del derrumbe en cámara lenta de Marilyn.
Tal vez la historia de Marilyn estuvo signada por la tragedia, quizás se encontraba como Antigona en el entre-dos-muertes que Lacan articuló en La Ética del Psicoanálisis. Un deseo de muerte que pone a prueba la ley.
Marilyn escribe un poema en 1958:
Help, help
Help I feel life coming closer
When all I want to do is to die
Pero la diferencia es que Antígona llevó una causa hasta el límite, mientras que en Marilyn la tragedia se llevó también a la verdad. Marilyn se fue quizás sin saber. No hizo acto de su muerte, la muerte, al igual que el Otro, hizo algo con Marilyn.
Más que un suicidio parece una muerte por accidente, un lapsus, al igual que en el acta de nacimiento.
Por supuesto el psicoanálisis recibió un duro revés publicitario con el desenlace. Los yellow mass media hicieron su agosto del 62 al tejer conjeturas con la CIA, la mafia, Frank Sinatra, los Kennedy y el psicoanálisis.
Pero, ¿se puede hablar de psicoanálisis lo que se practicó con ella , o en nombre del psicoanálisis se llevaron a cabo tratamientos que hoy llamaríamos de otra manera ? Acaso psicoterapias.
El caso de Marilyn se inscribe precisamente en una bisagra dentro de la historia de la clínica psicoanalítica.
Y pienso que aquí encontramos una veta clínica de la que podemos extraer conclusions, acaso aprendizajes.
Marilyn llega a su primer análisis a partir de su encuentro con su maestro de teatro, Lee Strasberg, quien aplicaba el método Stanislavsky en su estudio de New York. Él le recomienda a Margaret Hohenberg, analista emigrada de Hungría. Strasberg la alentó a analizarse por esa “necesidad obsesiva de agradar y obtener aprobación de los demás”. Ya la demanda de amor, inagotable y exacerbada, dejaba ver su impronta.
Aquí comenzó a suceder algo que se repetiría con posteriores analistas. Además del pago de las sesiones, Hohenberg comenzó a asociarse comercialmente con Marilyn y a darle consejos financieros. Además Marilyn nombró a Hohenberg como beneficiaria de parte de su testamento. También la analista intervino en el área de las producción cinematográfica.
Fue Hohenberg quien decidió al poco tiempo internarla en un psiquiátrico, dejando en Marilyn una impronta traumática.
En esta internación le escribe una carta a quien luego fue su último analista, Greenson. Acaso una de las pocas cartas que quedaron de Marilyn. Por un lado no escríbia mucho, le daba vergüenza su propia letra. A esto hay que sumarle el hecho de que la policia al llegar a la casa de Marilyn la noche que murió, rápidamente limpió cuanto papel hubiera a la vista, con el afán de que no se comprometieran algunos grandes nombres públicos, pero con ello desaparecieron la mayoría de las anotaciones personales de la estrella.
La vergüenza de su propia letra contrasta con la libertad y placer con el que exhibía su cuerpo, especialmente en las fotografías, pues en los rodajes la cosa se complicaba, estos le producían angustia.
En aquellos mismos años durante el rodaje de “El principe y la corista” Anna Freud recibió a Marilyn en Londres para convertirse en su segunda analista. Análisis breve, de un mes y concidente con el momento en que Marilyn padeció un aborto espontáneo de un bebé que hubiera sido recibido. No pudimos encontrar datos sobre alguna articulación simbólica de esta pérdida durante su tratamiento con Anna Freud.
Que a la vez podría haber puesto en juego algo de la entrega –forzada por sus tutores- que hizo de su único bebé; un embarazo resultado de una violación y entregado en adopción ni bien nació y delque Marilyn nunca más supo nada.
Volviendo a Anna Freud, cuyo sueño infantil con las fresas articulando las letras de su nombre fue uno de los sueños que su padre descifró en su mayor obra, “La Interpretación de los sueños”donde descubrió el secreto de los sueños en su función y en su construcción. Texto que además fue leído por Marilyn, y del que recordaba especialmente el apartado sobre los sueños de avergonzamiento ante la propia desnudez.
Anna Freud aplicó la técnica a la que estaba acostumbrada con sus pacientes infantiles y se dedicó a jugar con Marilyn a las canicas (bolitas), literalmente. Marilyn las iba deslizando sobre la mesa, una a una, hacia su analista, quien interpretó entonces deseos de contacto sexual de la paciente hacia ella. (Mejor no aplicar aquí las fórmulas de la contra-transferencia). La paciente se despidió dejando un jugoso cheque.
Pero además nombró al Centro Anna Freud como principal beneficiario en su testamento en lo tocante a sus derechos.
Así que cada vez que se vende una remera con la estampa de Marilyn o se proyecta una de sus películas, el Centro Anna Freud recibe regalías.
Por cierto Anna Freud se encontraba muy ocupada en el lobby contra la pelicula de John Houston sobre Freud, con guión de Jean Paul Sartre y donde la famosa paciente Cecile iba a ser protagonizada por Marilyn.
Tiempo después su último analista, Greenson, le transmitió a Marilyn la negativa de Anna Freud a que se haga una película sobre su padre y le recomendó que no acepte el papel que le ofrecióHouston.
Precisamente Cecilia, la paciente que aparece casi en forma disimulada, en notas al pie de página, a lo largo de los “Estudios sobre la Histeria”, obra que significó en la clinica de Freud un momento crucial: el paso de la hipnósis a la técnica analítica. De la sugestión a la asociación libre, a la apuesta de Freud en la cura por la palabra inconsciente del paciente antes que por la palabra delmédico.
Y de algun modo Marilyn también se inscribe entre dos momentos clave de la clínica psicoanalítica: antes y después de Lacan.
Cuando Marilyn muere, Lacan había concluído su seminario sobre la identificación y estaba preparando el siguiente sobre la angustia. Vaya coincidencia, imagenes y angustia, el leit-motiv de Marilyn.
Simultáneamente ya se estaba urdiendo en torno de Lacan el plan para dejarlo a un lado de las instituciones psicoanálíticas dominantes en aquella época, que desde la muerte de Freud, recayeron en las orbitas anglosajonas y que concluyera con la excomunión de Lacan por parte de la Sociedad Psicoanalítica Internacional, dirigida aún por Anna Freud. Lacan fue puesto en el banquillo, entre otras razones, por cuestionar o preguntarse por la formación del analista.
Tras su paso por Londres, Marilyn de pide a Anna Freud que le sugiera otro analista en New York, ella no quería volver más con Hohenberg. Anna Freud le recomienda a Marianne Kris, esposa de Ernst Kris de quien Lacan se ocupó bastante en su escrito “La dirección de la Cura y los principios de su poder”. en la discusión de un caso de Ernst Kris “el hombre de los sesos frescos”. Tambien fue la analista de Jacqueline Kennedy, esposa del presidente John F Kennedy., quien tuvo un affaire con Marilyn al igual que su hermano Bob.
A su vez, Marianne Kris le recomienda a Marilyn que para las temporadas en que ella viviera en Los Angeles, consultara al Dr. Greenson. Estamos en el año 1960, Marilyn alterna una costa con la otra, un analista con el otro. Hasta que finalmente decide analizarse solo con Greenson.
Aclaro en este punto que no intento contar un resumen del libro de Michel Schneider “Ultimas sesiones con Marilyn” de quien el autor extrae una conclusión, el analista no oyó nada. Y desde ahí se deja la puerta abierta para ampliar el radio de conclusiones al psicoanálisis en general.
El analista no oyó nada según Schneider.
Parafraseando a Lacan, el analista oyó nada.
Esa nada que traía Marilyn y que se trataba de poder dialectizar y simbolizar así un espacio que le permita salir de la alienación en el sentido que le da Lacan en el seminario XI. Esa voz muda a la que Marilyn trataba desesperadamente de llamar haciendo del teléfono su compañero de habitación durante las largas noches de borrachera e insomnio. Marilyn no podía dormirse, caía desmayada.
Cuando consulta por primera vez con Greenson, Marilyn estaba a punto de comenzar el rodaje deLet´s make love, era Enero de 1960 y cuatro años después del aborto y el mes de consultas con Anna Freud en Londres.
Le fue derivada por la Dra Kris como una mujer en crisis total, con peligro de autodestruccion por el abuso de drogas y medicamentos.
Greenson la alojó en su casa como si fuera parte de la familia del analista, y además se asociócomercialmente a ella actuando de agente empresario de la artista además de analista. Incluso el ultimo abogado de Marilyn era cuñado del analista.
Lo primero que dijo el Dr. Greenson fue Llega Ud. tarde (you´re late), ni siquiera por qué llega Ud tarde?, sino una indicación, ya dejaba ver el lugar de guía educativo, moral e incluso artístico que ocuparía para Marilyn.
Es Marilyn la que rectifica: llego tarde a todas mis citas, no sólo con Ud.
Pero el Dr Greenson se obstinó en interpreter la transferencia desde el principio: uno de los errores de los que nos advierte Lacan en el texto ya mencionado La dirección de la cura, de hecho ya lo decia Freud, la transferencia es el terreno donde se jugará la partida pero hay que preparar el terreno y sobre todo tener muy en claro el lugar al que nos convoca el sujeto.
La cuestión de sus llegadas tarde, de hacer esperar al Otro, no era un tema menor en Marilyn.
Casí podríamos decir que tenía un peso específco importante no solo en el motivo de consulta sino en sus fantasias. Una vez le dijo a Truman Capote que ella llegará incluso tarde a su propio funeral.
Marilyn quiere además inmediatamente recostarse en el diván, pero Greenson , alarmado por el estado de ella se lo niega, “haremos terapia de apoyo cara a cara” y agrega : “Déjeme que sea yo quien haga y decida lo que Ud. necesita.”
Marilyn, ante semejante iniciativa del Otro, no debía estar tan loca como para soportar estas y otras indicaciones y seguir dos años y medio más, dejando que él lo decida todo, incluso cuando dejarla caer.
Marilyn luego recordó que el diván, como ella lo utilizaba en la consulta de la Dra Kris, le había sido negado por Greenson con el argumento de que ella pronto regresaria a NY con su marido (Arthur Miller) y con su terapeuta que era la Dra. Kris.
Esto es llamativo pues Marilyn en realidad nunca hizo de NY su domicilio definitivo.
Pero lo más curioso es que durante casi un año mantuvo los dos análisis en las respectivas costas, con anuencia de ambos analistas que comentaban el caso entre si e intercambiando ideas con Anna Freud, que actuaba de control.
Se abre así un periódo del tratamiento en que la transferencia estaba dividida.
Volviendo a la cuestión del diván, Marilyn asocia la posición horizontal con el miedo que le tiene a la noche y que por esa razón toma drogas.
Este insomnio, este miedo a la noche tampoco aparece trabajado con posterioridad en la terapia de apoyo cara a cara.
Marilyn murió de madrugada.
Tenía un sueño repetitivo:
Estoy enterrada en la arena y espero que alguien venga a sacarme de ahí. No puedo hacerlo sola.
Podria haberse abierto ahi un punto de apoyo a la cuestión de la espera. Podría tal vez ponernos en el rastro de algun punto de goce en Marilyn.
Respecto del sueño asocia y habla de los años que vivió con Ana, una de sus madres adoptivas. ( Notemos la coincidencia del nombre con el de su posterior analista. ) El dia en que ella murió, Marilyn tenia 22 años. A continuación va a un cementerio y se acuesta en una tumba abierta, y dice que la vista era insuperable….
Y no se trata de un recuerdo pantalla. Es un verdadero ensayo de estar muerta, en vida.
No vemos aquí el alcance de la mortifera identificación con esa madre muerta en vida…?
Greenson ante este material se queda como pasmado, solo pregunta: la queria Ud a Ana ?
La respuesta de Marilyn, claro que sí.
Mi madre esta muerta, sigue viva, pero no miento cuando digo que esta muerta. Quizás su carrera al cine estuvo muy vinculada a este deseo de muerte vinculado a la madre. La madre – y especialmente la amiga de la madre, Grace – querian hacer de Marilyn una estrella de cine. Podriamos situar ahí algo de una mandato superyoico, la voz en off escondida atrás de las imagenes.
Padre desconocido y en todo caso ausente, Marilyn se educó en casas de familias sustitutas en alguna de las cuales padeció tempranos abusos sexuales.
Cuando pudo librarse de esos años de custodia orfanatal salió a la calle con un objetivo, triunfar enHollywood. Y lo logró.
Marilyn solía decir “siempre hay dos versiones de una misma historia” ella sabia que la historia no es sino una escritura posible del pasado, que la historia en psicoanálisis es su re- escritura. Formulación muy lacaniana. Y Marilyn intentó re-escribir su pasado para hacer una historia distinta, tal vez fue esa su apuesta por el psicoanálisis.
Marilyn construyó además del nombre, un semblante de si misma.
Una falsa rubia, dirían algunos. Pues Marilyn se pasó la vida oxigenándose el pelo.
Ella sabia de la falsedad del semblante pero no podia soportarlo, no podia pasar a hacer un “Witz” con el semblante. Es como si algo del orden de la metáfora no hubiera podido constituirse, ahí es donde Marilyn quedaba sin referencias para hacer algo con el loco deseo de la madre.
Su imagen y la creación de su nombre artístico la sostuvieron fragilmente. Quizás ella sospechabaun déficit simbólico que buscó compensar, acaso vanamente con los cuatro análisis que emprendió.
El cine nace contemporáneamente al psicoanálisis, Marilyn era consciente de ello, al decir delbiógrafo Schneider, le fascinaba el psicoanálisis por permitir hacer una pantalla adonde proyectar palabras en lugar de su imagen
Es de recordar que en estos años el psicoanálisis estaba de plena moda en Hollywood, no habia actor o director famoso que no se jactara de ver a tal o cual analista. Los analistas también formaban parte del glamour de Hollywood en los años 50.
Como bien dice Schneider el imaginario de Hollywood y el simbólico del psicoanálisis buscaron entrelazarse pero no lo consiguieron, y Marilyn fue el principal exponente de esta disyunción, Marilyn representó lo real, el objeto caido.



Acto III el desenlace
Una sensación que despierta el caso es que todos asistían al derrumbe de Marilyn, como si hubiera un goce en juego en ver impávidamente como la famosa actriz se desmoronaba.
Quizás quien percibió algo de esto de otra manera fue el segundo esposo, Joe DiMaggio, quien incluso muchos años despues de divorciarse la siguió sosteniendo en una dimensión más cercana al amor.
Ella sostenía que sus llegadas tarde eran un signo de amor: Ud me espera a mi y a nadie más, Ud me quiere.
El analista la cita diariamente, la insta a llamarlo en todo momento, a veces él tambien hace la consulta en casa de ella
Sea como sea el despliegue que hizo el analista es patente. Y no hubo un llamado al silencio de su parte para permitir que la demanda del paciente se quede sin responder, y se puedan poner en juego los significantes en que quedó coagulada.
En el tratamiento de Marilyn se buscó la reeducación emocional, su adaptación al trabajo, que la funcion siga. The show must go on.
Toda la técnica terapéutica de Greenson consistia en proporcionar a Marilyn aquello que le faltó en su infancia: el calor de hogar, el amor de una familia, en definitiva lo que Greenson imaginaba que le haria bien a su paciente.
Greenson intentaba de que Marilyn introyectora al analista, sus esposa, sus hijos, su perro, casa y piscina.
Y en cierto sentido lo logró,Marilyn se tragó todo eso junto, pero para decir: basta.
Pero en el verano boreal del 62, el analista se va de vacaciones y temía que Marilyn se sintiera sola, abandonada. Le recomendó un analista sustituto – reproduciendo justo aquello que dejó sumida a Marilyn a merced de los caprichos de una madre que cuando menos era una fanática religiosa, para no caer en un diagnóstico imprudente de delirio místico.
como no podia ser de otra manera esta separación abre por primera la vez la dimensión del objeto durante la cura.
Con el analista acuerdan que, a modo de talismán, Marilyn elija un pieza de un juego de ajedrez que ella tenía y del que por alguna razón el caballo blanco le hacía recordar a Greenson. La pieza debía entonces protejerla durante la ausencia del terapeuta. Pero ella pierde la pieza, precisamente durante los días en que le canta el famoso Feliz Cumpleaños al presidente Kennedy.
Marilyn queda shoqueda por esa pérdida.
Para colmo en estos momentos la FOX anuncia su despido (por sus constantes llegadas tarde) mientras rodaba Something´s got to give, película que quedó inconclusa; Arthur Miller anuncia su nuevo matrimonio y la llegada de ese hijo que no pudo tener con Marilyn, Los Kennedy le hacen un vacío alrededor de ellos, y en particular Bob pone un corte allí donde Marilyn se ilusionaba en formar pareja con él.
Too much.
El analista, aún de paseo en Europa, para consolarla ante la pérdida del talismán, le compra un peluche y se lo envía por correo. Pero el regalo llegará en definitiva varios días después que el terapeuta.
Es el fin, un par de noches después de recibir el peluche Marilyn se desborda nuevamente con alcohol y drogas, Nembutal especialmente. No despertará más. En la madrugada del domingo 5 de Agosto de 1962 se anuncia su muerte. El peluche apareció en el jardín de la casa, junto a la piscina.
Marilyn le deja al terapeuta una grabación, en efecto, no una carta de despedida sino una grabación. Le deja la voz.
En cuanto los bienes de Marilyn pasan a liquidación judicial para afrontar el pago de acreedores, una de las facturas pendientes era la de Greenson por las últimas sesiones de julio y agosto.
Su insistencia por el psiconálisis consistió – a mi entender – en una apuesta a encontrar un estabilizador simbólico. Pero se encontró con más infladores imaginarios, que de hecho ella los conocia mejor que sus terapeutas, y quizás por eso sus analistas más importantes terminaron volcándose hacia la industria del cine.



Epílogo: las nuevas Marilyns
Ya hemos dicho que el caso de Marilyn se sitúa de alguna manera en un punto de inflexión dentro del psicoanálisis, es decir entre la concepción del tratamiento inscripta en los parámetros de la IPA – International Psychoanalytical Association y la cura analítica concebida desde la enseñanza de Lacan en la que por primera vez se interroga la función del analista más allá de sus diplomas y jerarquías curriculares.
Se trata de concebir al analista en su función de objeto dentro de la lógica de la cura.
Y del lado del paciente, del analizante, el caso Marilyn tambien anticipaba cambios: sujetos con edipos frágilmente constituídos, insuficientes, inconsistentes, con anudamientos entre los registros simbólico, imaginario y real que requieren de algun tiempo de escucha antes de discernir cuál es la suplencia anudatoria entre ellos, la estructura neurotica ó psicótica en juego. Una clínica en la que la preponderancia de lo imaginario, la desvalorización de lo simbólico dejarán al sujeto más indefenso ante lo real.
Marilyn represent el final de la época donde el talking-cure producía efectos casi instantáneos con solo hablar. Marilyn anunciaba el llamado al acto analítico.
En el interín el psicoanálisis habia perdido su rumbo respecto de las coordenadas en que lo desarrolló su creador.
Con Lacan se pusieron en juego las variables hasta entonces estandarizadas: el tiempo en la duración de la sesión, el dinero en el pago de los honorarios, además de la elucidación de la estrategia y táctica del analista, enmarcada en una política: la de su falta-en-ser.
En definitiva, la clínica hoy día no es la misma que en la época de Freud. Marilyn pagó de alguna manera el precio por anticiparse con su demanda a una oferta inconsistente.
Marilyn representaba simultáneamente la belleza, la fama, el poder, el dinero.
Qué haría un analista a quien el paciente le ofrece 20.000.- dólares mensuales para “ser la única” amen de la prensa y el “prestigio” que aseguran su tratamiento.
¿Cómo maniobrar en la transferencia ante un caso así?
El psicoanalista Jacques-Allain Miller, refiriéndose a la duración de la sesión en la praxis de Lacan, recordaba que a veces Lacan hacía sesiones instantáneas, ni siquiera cortas, instantáneas. Nada de preguntar Está Ud. bien ?, sino: “Ud. esta aquí, yo también, pues hasta la próxima semana”. Y agregaba que esto en los casos en los que lo importante no es ni siquiera hablar en la sesión, se trata para el paciente de ver al analista, constatar su presencia en lo real y llenar un vacío, consolidar el Nombre-del-padre ausente en la estructura.
Para pensar esta y otras cuestiones, la continuación de éste trabajo estará dedicada a correlacionar algunos pasajes de los analisis de Marilyn con algunos párrafos de
un texto-brújula, esencial en la obra de Lacan, a saber: La dirección de la cura y de los principios de su poder, publicado en los ESCRITOS.
Texto que todo joven analista debería leer detenidamente, pues ahí está la receta de la manera de concebir el análisis sin caer en las confusiones dejadas abiertas por Freud a pesar de él mismo, y que fueron aprovechadas por algunos postfreudianos para hacer en nombre del análisis otra cosa que el encuentro con el inconsciente y el más allá del principio del placer.
Texto además que sin el propio análisis del lector es de difícil captación.
Es un entrelazamiento entre técnica y ética, es como Lacan mismo lo aclara, la aplicación delprecepto freudiano Wo es war, soll ich werden.
Y por supuesto no se trata de hacer “leña del árbol caído” en relación a su último análisis, sino de extraer aprendizajes a partir del procedimiento tan propio de la clínica freudiana que es aprender de los errores, los impasses.
Es muy fácil abrir juicios de valor y criticar lo hecho por otros. Y más que fácil sería hasta grosero. Pero tampoco se trata de hacer silencio “corporativo”.
Pues Marilyn tenia transferencia hacia el psicoanálisis. Y en ese punto nos podemos sentir autorizados para decir algo.
El recuerdo de Marilyn merece una rectificación de su relación con el psicoanálisis y los trata- mientos que recibió. Por la memoria de ella, y en definitiva por las miles de Marilyns que puedan estar pensando en buscar ayuda en un analista.
**THE END**



Bibliografía sobre Marilyn:
Ø “Autobiografía” – Rafael Reig – Ed. Lengua de Trapo
Ø “Ultimas sesiones con Marilyn” – Michel Schneider – Ed. Alfaguara
Ø “Marilyn revisitada” - Joaquín Jordá y José Luis Guarner – Ed. Anagrama
Ø Notas biográficas: IMDB – The internet movie database